Casal situado a unos 12 metros de la antigua masía de Rocabruna, con la que se une mediante un corredor alzado hecho en piedra. El casal, de planta más o menos cuadrada, está construido en piedra, combinando la caliza grisácea con el arenisco rojizo. La construcción, que simula un castillo, es de tres plantas y tiene cubierta a cuatro vientos, con cúpula central. La fachada principal queda cerrada mediante dos torres, la de levante algo más alta que la de poniente (que imita el románico). El centro de la fachada presenta dos grandes balcones suspendidos por columnas ornamentadas con capiteles donde se encuentran esculpidos animales rapaces y decoraciones florales. En todas las caras del edificio se ven elementos neorrománicos, neogóticos, modernistas y otros elementos característicos de la arquitectura ecléctica. El interior, hoy vacío, está centrado por una gran escalera de piedra picada, que acaba imitando un claustro. La luz viene dada por una cúpula ornamentada con vidrieras.
Un fabricante de lanas de Sabadell, Joan Gorina, compra la mercancía de un barco alemán, retenida en el puerto de Barcelona, a muy buen precio. Revende las mercancías en Francia e Italia, haciendo una fortuna. Gorina tenía el capricho de construirse un castillo, y con el dinero obtenido compró la masía Rocabruna y las de Guell, La vila y L'alou, encargando a un arquitecto la construcción de un castillo junto a la antigua masía de Rocabruna. En tres años (1918-1920) se termina la construcción. La antigua casa se destina al mayordomo y criados, y en la nueva construcción se preparan las dependencias necesarias para la residencia, además de un museo, sala de armas, capilla, sala de música, billar... entre otros. Años después, la familia Gorina compró la masía Rocafort y otras masías cercanas.
Desde 1980 es propiedad de Saad Bin Abdul Al Saul, príncipe de Arabia, y desde entonces es prácticamente imposible acceder a la propiedad.